Desenmascarar los sesgos: romper barreras y liberar el potencial
A los 22 años entré en mi primera entrevista de trabajo en Suiza, llena de esperanza y determinación. Entonces llegó la pregunta que me dejó paralizada:
"¿Tiene miedo de fracasar por ser mujer o por ser extranjera?"
Hasta ese momento, nunca se me había pasado por la cabeza que mi género o mi nacionalidad pudieran afectar mi carrera. Poco sabía yo que tendría que demostrar, no solo a los demás sino a menudo a mí misma, que podía prosperar en funciones financieras y de liderazgo tradicionalmente dominadas por hombres.
A pesar de la pregunta, conseguí el trabajo y me convertí en la primera mujer en ocupar un puesto de finanzas en la empresa. Aunque fue un hito personal, también puso de relieve los sesgos omnipresentes con los que me encontraría y la resiliencia necesaria para sortearlos. Esa experiencia sembró la semilla de un camino de toda la vida para comprender y desmontar los sesgos, empezando por los míos.
Comprender los sesgos
Los sesgos están en todas partes. Moldean nuestras percepciones, nuestros juicios y nuestras acciones. Usted tiene sesgos; yo tengo sesgos. Mis empleados, e incluso mi esposo, tienen sesgos. No son malintencionados en sí mismos; son un producto natural de nuestras culturas, experiencias y crianza. Pero pueden distorsionar nuestra forma de ver el mundo, generando supuestos que nadie cuestiona y que se convierten en barreras que limitan la conexión, la colaboración y la confianza.
El sesgo, tal como lo define el Cambridge English Dictionary, es “supporting or opposing a particular person or thing unfairly because of allowing personal opinions to influence your judgment.” Estos sesgos pueden ser manifiestos, como el sesgo de género o racial, o sutiles, como los sesgos inconscientes de afinidad o de atribución. Incluso pueden influir en la tecnología, ya que los sistemas de inteligencia artificial heredan los prejuicios de las personas que los diseñan.
El impacto de los sesgos en el complejo mundo actual
Mi primera experiencia me enseñó que los sesgos, ya sean sutiles o evidentes, tienen el poder suficiente para moldear carreras y limitar oportunidades. En el mundo actual, cada vez más complejo e interconectado, estos sesgos no son solo obstáculos personales: pueden extenderse hacia afuera y sofocar la innovación, la colaboración y la confianza a escala global.
Hoy más que nunca es fundamental cuestionar los sesgos, no solo para desmontar las barreras que crean, sino también para asegurarnos de darnos a nosotros mismos y a los demás la oportunidad de desarrollar plenamente su potencial. Como líderes, tenemos la responsabilidad de crear entornos donde las personas se sientan capaces de contribuir, crecer y prosperar. La complejidad de los desafíos actuales exige perspectivas diversas y culturas inclusivas donde se valore cada voz. Al fomentar la apertura, liberamos la creatividad, la resiliencia y la innovación necesarias para desenvolvernos en un mundo en constante evolución.
Cómo empezar a desmontar los sesgos: tres pasos concretos
1. Sea consciente de sí mismo
La conciencia es la base del cambio. Una herramienta útil para descubrir sus sesgos es el Implicit Association Test (IAT) de Harvard, que mide actitudes implícitas sobre temas como el peso, la raza, la sexualidad, la religión, la edad, la relación entre género y carrera, entre otros. Esta herramienta lo desafía a enfrentar supuestos y creencias inconscientes que pueden influir en sus acciones. Lo que descubra puede resultar incómodo, pero es esencial para crecer.
2. Comprenda sus puntos ciegos
Daniel Kahneman nos lo recuerda con acierto en Thinking, Fast and Slow: “We can be blind to the obvious, and we are also blind to our blindness.” Reconocer que todos tenemos puntos ciegos es fundamental. La autorreflexión exige vulnerabilidad, pero es necesaria para descubrir cómo los sesgos moldean nuestro comportamiento. Asumir la responsabilidad de sus sesgos y comprometerse a mejorar es el primer paso para superarlos.
3. Manténgase abierto y curioso
El antídoto contra los sesgos es la curiosidad. Esté abierto a la retroalimentación y cree entornos donde las personas se sientan seguras para expresar sus inquietudes. La escucha activa, las preguntas que invitan a pensar y el fomento de la empatía son herramientas poderosas para desmontar los sesgos. La confianza y la inclusión crecen cuando las personas se sienten escuchadas y valoradas.
Seguir adelante
Quizá no sea posible eliminar por completo los sesgos, pero reconocerlos y actuar de forma consciente está en nuestras manos. Al cuestionar los supuestos, los nuestros y los de los demás, abrimos la puerta a una mayor inclusión, innovación y colaboración.
Sobre todo en el mundo actual, donde la complejidad y el cambio exigen flexibilidad, creatividad y resiliencia, darse a sí mismo y a los demás la oportunidad de desarrollarse plenamente no es solo una opción: es una necesidad. Los líderes tienen una profunda responsabilidad de marcar el tono y crear las condiciones para que otros tengan éxito. Cuando eliminamos las barreras de los sesgos, creamos espacio para que nosotros mismos y quienes nos rodean alcancemos nuestro verdadero potencial.
Mi camino rompiendo barreras como la primera mujer en un puesto de liderazgo en finanzas me enseñó que el sesgo no es solo un obstáculo externo: también es interno. Al enfrentarlo sin rodeos, podemos liberar nuestro verdadero potencial y allanar el camino para que otros hagan lo mismo.
Su camino para descubrir sus propios sesgos no será fácil, pero será transformador. Acéptelo, desafíese y crezca.
Disfrute el proceso y el progreso.
Tres coaches ejecutivos.
Coach ejecutivo, Norteamérica
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